LA EXPERIENCIA DE RECONVERSIÓN DE LA UCI PEDIÁTRICA FRENTE AL COVID-19

LA EXPERIENCIA DE RECONVERSIÓN DE LA UCI PEDIÁTRICA FRENTE AL COVID-19

 

Con asesoría de un equipo multidisciplinario de medicina crítica de adultos, la Unidad de Cuidados Intensivos de Pediatría de INDISA convirtió 16 de sus 24 camas y capacitó a su equipo médico, técnico, de enfermería y kinesiología, contribuyendo a responder ante la creciente demanda de este virus. Este es el testimonio de algunos de ellos.

“Ninguno de nosotros estábamos habituados a experimentar esta altísima tasa de mortalidad, en pediatría mueren muy pocos pacientes al año…. Ha sido una experiencia desafiante en lo técnico y muy exigente en lo emocional; no obstante, nada de eso ha sido impedimento para responder a esta pandemia”, así comienza este relato el Dr. Víctor Monreal, médico supervisor de la UCI pediátrica de INDISA y director de AMCI.

A principios de marzo, Clínica INDISA realizó una calendarización para convertir sus unidades de cuidados intensivos para la atención de pacientes COVID-19. Así, el doctor Monreal junto a la Dra. Gloria Toro, jefa del Centro de Gestión Pediátrica y Unidad de Paciente Crítico Pediátrico de INDISA, iniciaron una intensa planificación de actividades orientadas a capacitar a su equipo de salud y adaptar la infraestructura disponible en sus dependencias.

A fines de marzo y durante un mes y medio; médicos, enfermeras, técnicos y kinesiólogos de la UCI Pediátrica, realizaron una pasantía con pacientes COVID a cargo del área de adultos. Asimismo, iniciaron la socialización de protocolos de manejo de pacientes contagiados y prevención de contagio, además de la revisión de bibliografía actualizada acerca del comportamiento del virus. Comenzaron con 8 camas reconvertidas y hoy son 16, quedando solo 8 camas para UCI Pediátrica. Actualmente, existe un supervisor técnicos para orientar los lineamiento de la jornada, de modo de planificar correctamente la rutina cotidiana del equipo.

Para el doctor Monreal, “si bien estamos angustiados por la posibilidad de contagio, creo que la mayor preocupación es hacer las cosas bien y diría que ha sido una experiencia fortalecedora como equipo. Los pediatras hemos demostrado ser muy competentes, sacando adelante a paciente de forma satisfactoria, ello considerando que hemos tenido que aprender el manejo de otras patologías y dosis. El paciente COVID tiene enfermedades como neumonías y muchas comorbilidades, como obesidad, tabaquismo e hipertensión, y para eso nos preparamos continuamente”. En cuanto a la infraestructura, la Clínica está bien equipada, en lo técnico y en lo humano, para responder a esta pandemia. Ya estamos trabajando al 100% de capacidad, considerando ingresos, traslados y tratamiento.

“Esta es una carrera de largo aliento y sabemos que la carga emocional a causa de la mortalidad es altísima. Agradezco al equipo de adulto y a mis colegas del personal de salud pediátrico, que han mostrado un compromiso enorme y eso es motivo de orgullo, ya que se sobrepusieron a los temor comprensibles y es sobrecogedor ser testigos de su entrega cotidiana”, concluye el médico supervisor de la UCI pediátrica de INDISA.

Por su parte, Catherine Bravo, médico residente, staff de la UCI Pediátrica, trabaja ahí desde 2013 y comenta: “Al principio de esta crisis sanitaria, en marzo, lo veíamos muy lejano y conforme avanzaron las semanas las jefaturas nos fueron preparando mediante una pasantía en la UCI de adultos. Fueron turnos de intenso trabajo de médicos, enfermeros y kinesiólogos. Pienso que este desafío ha sido arduo porque hace más de una década que no veíamos adultos. Nos asustó el contagio y que el protocolo pasara por alto algún riesgo. Nos preparamos revisando papers y protocolos actualizados en base a la experiencia de otros países que llevaban la delantera en esta pandemia. Siento que esta experiencia nos hizo un grupo aún más afiatado”. Bravo añade que en las últimas semanas ingresan pacientes cada vez más graves, los que inmediatamente son conectado a ventilador mecánico y enfrentarse diariamente a la muerte es una situación emocionalmente muy fuerte para nuestros especialistas. “Somos muy unidos y nos animamos constantemente. Nos tocó vivir un momento crítico como es encarar una pandemia y no creo que nos toque otra vez algo similar en nuestras vidas. En lo personal, muchos de nosotros nos hemos mantenido aislados de nuestras familias para evitar contagios y eso supone una mayor vulnerabilidad emocional, por lo que agradecemos la contención recíproca que nos damos como equipo de salud”.

Del mismo modo, Cristina Patarroyo, residente de la UCI pediátrica, confirma que la experiencia ha sido muy estresante. “La gran mayoría de los especialistas que trabajan en intensivo pediátrico, hace 20 años no hacíamos una consulta con adultos, por lo que ha implicado una intensa actualización clínica y teórica, con dosis altísimas, mucha angustia, pero con la debida supervisión de especialistas de adultos. A diario hacemos visita médica y discutimos cada caso, su evolución, cambio de indicaciones, apoyo de enfermeros y kinesiólogos de adultos, y gracias a un trabajo muy colaborativo hemos tenido mucha ayuda. Hoy tenemos 16 camas con pacientes COVID, cada vez más complejos e intubados, otros con diálisis intermitente, lo que hace que el panorama sea más crítico. Las estadísticas no nos juegan a favor, pero mantenemos la actitud alta”, explica la especialistas.

El equipo de UCI pediátrica también valora el apoyo de especialistas en psicología, dado que en su área ya existe una especial cercanía en el manejo de los pacientes y sus familiares, lo que ha permitido consolidar un sólido equipo multidisciplinario en terreno. “Siento que estamos ayudando en un momento en que la situación está desbordada. Es muy alentador y gratificante ver que los adultos superan la enfermedad y que uno puede ser útil. Las subespecialidades pediátricas nos caracterizamos por ser muy minuciosos y detallistas, y eso ha ayudado para manejar comorbilidades y los pequeños detalles que marcan la diferencia. También logramos una efectiva cercanía con los familiares, quienes en este contexto no pueden estar presentes junto a los pacientes y agradecen la información telefónica regular, enlace en el que nuestro equipo ha podido brindar una mano a la distancia”, finaliza Patarroyo.