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Doctor Alberto Pérez Castilla, jefe de cirugía de Clínica Indisa

En los próximos dos años, nos gustaría incorporar nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento para pacientes oncológicos

Dirigiendo un equipo de 40 cirujanos, su Servicio hoy realiza entre 80 y 100 cirugías diarias y además de plantearse el desafío de la formación de post-grado junto a UNAB, estudian nuevas tecnologías accesibles y orientadas a la detección y tratamiento de tumores.

Con ya 15 años de trabajo en Indisa, el doctor Alberto Pérez Castilla, jefe de cirugía de nuestra Clínica desde el año 2004, se confiesa orgulloso del progreso obtenido por Indisa, incorporando técnicas modernas mínimamente invasivas, en especial con la robótica, siendo la primera Clínica en operar con ayuda de un robot en 2009. Pese a que la cirugía laparoscópica ha mantenido un estándar satisfactorio que ubica a Indisa entre los líderes de la capital, para el Dr. Pérez  Castilla, aún hay mucho que avanzar si se negocian mejores convenios con las isapres, que permitan dar acceso a procedimientos más avanzados, como podría aplicar en pacientes con cáncer.

Actualmente, el servicio de cirugía de Indisa cuenta con 50 cirujanos distribuidos según áreas: cabeza-cuello, mama, digestivo superior e inferior , cirugía general, neurocirugía, etc. Pérez Castilla señala que en 2002 la Clínica partió con 4 cirugías diarias y hoy realiza cerca de 80, creciendo anualmente un 5%, registrando incluso 100 cirugías al día.

¿Qué destaca de su equipo de trabajo?

Puedo confirmar que en Cirugía se concreta el trabajo en equipo. Es un agrado trabajar a diario en un clima de respeto y reconocimiento recíproco. Siento que aquí colaboramos todos en el bienestar del paciente. Creo que en la labor académica aún estamos en deuda, y si bien tenemos alumnos de pregrado que pasan por nuestro servicio, sin duda trabajaremos para concretar un convenio con UNAB para la formación de post-grado, de modo de colaborar en la formación de más subespecialistas y contribuir al conocimiento con más publicaciones científicas.

¿Cuáles son sus desafíos planteados para los siguientes años?

En lo más próximo, me gustaría que entre 2018 y 2019 incorporemos técnicas de diagnóstico y de tratamiento para algunos tipos de pacientes, como el oncológico. Para ello, ya contamos con el apoyo de la dirección médica en innovaciones para el servicio. Como equipo estamos estudiando la factibilidad de incorporar la endosonografía, una técnica nueva que permite el estudio ciertos tumores y mejora la toma de decisiones, al igual que el Pet – Scan para el diagnóstico de tumores en pacientes oncológicos.

¿Cuál es su opinión respecto del desempeño de AMCI?

En AMCI estoy desde  2005 y aunque no pertenezco al directorio, siempre he apoyado y me considero parte del desarrollo de la Clínica y del grupo médico. El desempeño de AMCI ha sido un excelente progreso desde el punto de vista médico, académico y de relaciones humanas. Desde mi lejanía hemos contribuido a que AMCI se desarrolle. Este año sumamos actividades de formación de médicos y creo que la evolución de nuestra Agrupación hacia sociedad anónima, nos traerá grandes beneficios para el desarrollo, protección y estabilidad de los médicos de Indisa.

“SER CIRUJANO ES UNA EXPERIENCIA DE CONTINUO APRENDIZAJE”

El doctor Alberto Pérez Castilla se tituló en 1982 y estudió medicina en la Universidad de Chile , sede Temuco, para luego realizar su general de zona en Constitución por 5 años. De regreso en Santiago, cursó su beca en el Hospital Salvador y luego se desempeñó en el Hospital Luis Tisné de Peñalolén, donde tuvo la jefatura de cirugía y urgencias, y en paralelo trabajó en Clínica Indisa, donde finalmente se radicó de forma exclusiva. Sus años en Barcelona le ayudaron también a profundizar en la técnica del trasplante de hígado, riñón y páncreas, configurándolo como uno de los cirujanos de prestigio en nuestro país. Su especialidad es la cirugía de hígado, páncreas, obesidad y enfermedades metabólicas.

“Tras 28 años de servicio público, elegí quedarme en Indisa. Ser cirujano es una experiencia de aprendizaje continuo. Desde niño me apasionó ver los animales y ver sus órganos, por dentro, y hasta hoy no he dejado de sorprenderme…eso me mantiene vivo y alimenta a diario mi vocación. La cirugía es una especialidad que muchas veces nos aísla como profesionales y en otros alimenta el ego, y espero que las nuevas generaciones sepan mantener la unión y el apoyo recíproco con aquellos médicos de mayor experiencia, en un desarrollo constante impregnado de humildad. Mi mensaje: calidad humana y amor por el paciente, cada día al momento de ingresar al pabellón o a la consulta”, finaliza.