Saltear al contenido principal

ECMO PEDIÁTRICO: UNA EXPERIENCIA DE COMPROMISO CLÍNICO Y HUMANO

Un proyecto de partió tímidamente a partir de un caso de una pequeña familiar del equipo, hoy se consolida como un programa que convoca compromisos y voluntades de un equipo multidisciplinario. El equipo de soporte vital extracorpóreo, ECMO, ha atendido a 4 niños y capacita continuamente a su equipo médico, de enfermeras y kinesiólogos de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de Indisa.

Hace algunos años, médicos de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos de Indisa trabajaban un proyecto para materializar el uso del equipo de soporte vital extracorpóreo, ECMO, en la Clínica; capacitando a sus profesionales en técnicas y metodologías, tanto al interior de Indisa como fuera de ella. Nadie habría presagiado que el accidente de una sobrina del equipo, serviría de pivote para estrenar bajo tan alta presión, el Programa de ECMO en pediatría.

El doctor Víctor Monreal, supervisor de la Unidad de Pacientes Críticos Pediátricos de Indisa y Director de AMCI, explica que el caso inicial correspondió a una niña de solo 12 años, quien tuvo un accidente domiciliar. Al llegar muy grave a la clínica y sin la opción a traslado, con muchos compañeros, amigos y familiares preocupados, se decidió estrenar el ECMO. “Fue una decisión muy delicada y estresante para todos en el equipo, pero tomamos la opción ya que de no hacerlo, de seguro fallecería en cuestión de horas. Sabíamos que teníamos profesionales con las capacidades técnicas, pero era una situación compleja en la que debutaban en la clínica. La niña se recuperó y eso nos motivó a seguir adelante con el proyecto”, señala Monreal.
El ECMO fue un proyecto que requirió del esfuerzo organizacional con varias capacitaciones, con ayuda de Indisa y de la iniciativa particular de un equipo multidisciplinario con experiencia en ECMO en un reconocido hospital público pediátrico de Santiago. Monreal comenta: “Nos capacitamos por año y medio, y creamos un protocolo escrito en que formalizamos la disponibilidad del programa ECMO en Indisa, contando con el apoyo de la gerencia y la dirección clínica. Hoy ya tenemos 4 casos como experiencia y todos de muy buena evolución, dos de ellos con vida normal y los otros, con secuelas producto de patologías previas, y familias muy agradecidas”.
En opinión de la jefatura, la experiencia del ECMO ha sido muy enriquecedora, tanto en el aspecto técnico como socio afectivo, demostrando un alto compromiso con una cada vez mejor labor asistencial, y un equipo muy afiatado. “Hay lazos que nos confirman en el desarrollo de este proyecto para mantenerlo andando, con el ánimo de seguir perfeccionándonos año tras año. Es un círculo virtuoso que estimula la formación continua y el trabajo multidisciplinario, manteniendo a los niños en el alma de nuestro quehacer como unidad de cuidados intensivos pediátricos de alta complejidad y altamente resolutiva”, concluye.

El doctor Yuri Zuleta, Residente de la UCI Pediátrica y Coordinador del Programa ECMO, llegó a Indisa hace unos 15 años, comenta, incorporándose primero a Urgencias y luego a la UCI. Explica la importancia de contar con una Unidad que atienda todas las necesidades de un paciente pediátrico, siendo el ECMO un paso decisivo en este objetivo. “Este programa involucra a médicos, enfermeras y kinesiólogos, todos muy conectados en pos de manejar tecnología de soporte, para quienes no tienen autonomía respiratoria, o bien cardíaca. Son casos muy delicados que no respondieron a tratamientos con un ventilador o con drogas, dándoles mediante el ECMO una oportunidad en condiciones críticas. Es un bypass cardiopulmonar, un circuito artificial de emergencia que genera una inflamación y conlleva muchos riesgos para el paciente”, señala Zuleta.

El coordinador afirma que tras el caso debutante de ECMO en la Unidad, el equipo tuvo cerca de un año y medio como plazo de entrenamiento autofomativo de simulación en diversas universidades chilenas, antes de recibir al segundo caso.

“EL ECMO DA JUSTICIA EN SALUD A LOS NIÑOS QUE NECESITAN UNA OPORTUNIDAD PARA VIVIR”

El doctor Zuleta explica que en el equipo hay una profunda conciencia de que las familias que llegan a la UCI pediátrica viven una situación de enorme angustia ante un escenario impredecible, en que ninguno de ellos está preparado para enfrentar decisiones tan delicadas ante un diagnóstico crítico. Destaca que las enfermeras cumplen un rol fundamental como enlace con cada paciente y con sus familiares, cuidando que estén informados, cómodos y muy cerca de sus hijos. “Si bien el ECMO no siempre cuenta con mucho tiempo de transición para socializar esta decisión con la familia, sabemos que impacta a los padres y que debe ser comunicado de forma correcta y clara a ellos, siendo una terapia que supone un riesgo vital cercano al 50%, pero que la familia comprende como una opción necesaria cuando el paciente no está progresando en su evolución. Afortunadamente, las cifras son cada vez más esperanzadoras”, comenta el médico.

Por su parte, Emma Reyes, Enfermera Coordinadora de la UPC Pediátrica de Indisa, destaca la enorme satisfacción de su profesión y especialmente de su largo camino en la Unidad. “El ECMO da justicia en salud a los niños que necesitan una oportunidad para vivir. Es maravilloso no tener que trasladarlos en condiciones de tan alto riesgo. No necesitas aumentar la gravedad ni prolongar la angustia de sus papás”, puntualiza.

Para Reyes, las cualidades de esta intervención justifican plenamente su existencia en Indisa y por eso ha involucrado el esfuerzo de todo el equipo para que se materialice. Si bien constituye una terapia muy desafiante, Chile cuenta con centros de capacitación de alto nivel, que habilitan la autoformación con la ayuda del hemodinamista y de médicos con experiencia en ECMO, con las adecuaciones necesarias al paciente pediátrico, que presenta aspectos distintos al adulto.

“En cuanto a la mirada integral del paciente, es muy significativo tener a un familiar las 24 horas junto al niño o niña, darles información y una cálida compañía. Para ello contamos con un equipo muy humano que se ve compensado cada vez que se va de alta uno de nuestros pacientes”, asegura Emma. Si bien la tecnología es determinante, para la coordinadora el énfasis en los desafíos que quedan por delante, apunta a seguir trabajando la humanización en el cuidado, tanto hacia el niño como a los trabajadores del equipo.

La UCI pediátrica cuenta también con un colegio hospitalario y apoyo psicológico, lo que facilita la integración de la familia durante el tiempo de recuperación en UCI, agregando un valor único al cuidado íntegro de los niños.

UN EQUIPO COMPENETRADO: CONFIANZA Y AUTOSUPERACIÓN

El Dr. Yuri Zuleta, señala que este sello de servicio y mirada integral del paciente, además de la coordinación y valoración de cada uno de los miembros del equipo en su rol, hace que sea una unidad muy consolidada, preparada para enfrentar nuevos desafíos y seguir creciendo en habilidades y capacidades. “Tenemos una convicción común y lazos de enorme confianza, tras tantos años juntos”, señala.

En este sentido, Cristián Pacheco, enfermero perfusionista, especialista en cardiología infantil y ECMO, destaca el alto interés de todo el equipo por adquirir nuevas habilidades en pos del paciente, una cualidad que se palpa en cada instancia de trabajo e intervención. Pacheco es parte del equipo médico y cardioquirúgico en adulto y niños de Indisa, interviniendo él luego de que el médico instala la cánula, para proseguir con el monitoreo del soporte ECMO. “En el Hospital Roberto del Río, de cual también soy parte, tenemos un programa ECMO que funciona hace 4 años y ha sido muy provechoso trasladar esta experiencia a Indisa. Se ha acoplado muy bien el equipo; el personal médico, de enfermería y kinesiología, conduciendo en trabajo exigente, dinámico y muy profesional, incluyendo talleres de simulación para alcanzar los mejores resultados”, explica.

Ricardo Silva, kinesiólogo y terapeuta respiratorio certificado de Indisa, también destaca la consolidación de protocolos y procedimientos de un alto estándar. “El traslado de un paciente ECMO se planifica y revisa por 3 o 4 horas, para luego realizarse en 15 a 20 minutos. Es una tarea muy delicada en que ningún aspecto queda al azar. He participado en los 4 pacientes del programa y hemos recibido capacitación en prácticas de simulación de alta fidelidad y nos inspira seguir superándonos cada día más”, finaliza Silva.