Fundación AMCI y Dirección Médica de Clínica INDISA realizaron tercera jornada de bioética

Con un auditorio completo y la sintonía entre AMCI, el Comité de Ética Asistencial y la Dirección Médica de Clínica INDISA, el tradicional encuentro de bioética plasmó el compromiso con una trayectoria profesional basada en el respeto y el desarrollo integral de la comunidad médica, la construcción de una cultura corporativa centrada en la relación médico-paciente y un perfil médico con sello Indisa.

Con auditorio pleno, el Comité de Ética Asistencial y Fundación AMCI realizó la aplaudida tercera jornada de bioética; “Ética en la práctica clínica del siglo XXI”, con la colaboración de la Dirección Médica de Clínica INDISA. Con una charla magistral de un especialista en bioética y la presentación de la Estrategia del Médico INDISA, Fundación AMCI reunió a representantes de los distintos estamentos corporativos para reflexionar acerca del buen ejercicio de la medicina.

El Dr. Mario Eugenio Rivas Basso, Director Emérito de AMCI, Presidente del Comité de Ética Asistencial de Clínica INDISA y líder de la actividad, inauguró el encuentro destacando la relevancia actual del recto ejercicio profesional, que trasciende a la aplicación técnica de procedimientos diagnósticos y terapéuticos, y al arte de interpretar las pruebas de laboratorio realizadas, sino también la necesidad de asumir un compromiso moral con el paciente y con la sociedad.

“Los pacientes acuden a los centros sanitarios, público o privado, a esperar ser atendido no solo por un buen médico, sino también por un médico bueno. Nosotros, como miembro de esta institución de salud, asistencial y docente, nuestra misión de preservar la vida humana nos exhorta a examinar detenidamente cómo innovaciones como la IA pueden impactar en los principios de bioética”, precisó.

Como expositor invitado, el Dr. Rodrigo Salinas Ríos, profesor de neurología de la Universidad de Chile, magíster en medicina basada en la evidencia, magíster en economía de la salud y diplomado en bioética, miembro del comité de ética del hospital El Salvador e integrante del tribunal nacional de ética del Colegio Médico, reflexiona acerca de la relación médico-paciente en el ejercicio de una medicina plena.

“La relación del médico con su paciente es una relación profesional, y la necesidad de que sea profesional se centra fundamentalmente en lo que nosotros hacemos desde esta mirada económica, que establece una relación de confianza en la que se presume que el médico antepondrá el interés del paciente al momento de hacer una recomendación. A partir de entonces, el médico es digno de confianza”, puntualizó Salinas.

El ejercicio de la medicina exige anteponer los intereses de los pacientes por encima de los del médico, establecer y mantener estándares de competencia, de integridad y proporcionar constituye la base de nuestro contrato con la sociedad. Y los principios y responsabilidad del profesionalismo médico deben ser comprendidos claramente, tanto por los médicos como por la sociedad.

Sobre este último enfoque, el Dr. Salinas destacó el principio de justicia social, que sostiene que la protección médica debe promoverla así como promover una distribución justa de los recursos.

Finalmente, el Dr. Marcelo Acevedo, Director Médico de Clínica INDISA y past-president de AMCI, destacó el perfil del Dr. Rivas Basso como un referente de un médico de excelencia, muy alineado por su estrategia del “Médico INDISA”, destacando que su misión en el rol que hoy ejerce es lograr que nuestros médicos no solo trabajen en la corporación, sino que se identifiquen con un sello propio de la medicina de excelencia, integridad y humanidad.

La Dirección Médica propone definir qué perfil profesional necesita la clínica y construir una cultura que recupere el orgullo de pertenencia. El proceso debe servir como punto de partida para deliberar y elaborar políticas con participación de médicos, pares y comité de ética.

“El ejercicio clínico no se distingue sólo por la tecnología: el recuerdo más perdurable de un buen médico suele ser su presencia, carácter, escucha y trato. La oportunidad de atender a cada paciente es fugaz, por lo que exige reflexión y compromiso”, puntualizó el Dr. Acevedo.

Para el Dr. Acevedo, la excelencia debe integrar tres dimensiones inseparables: rigor clínico, formación académica y humanización. La tecnología, incluida la inteligencia artificial, debe facilitar el trabajo, reducir errores y liberar tiempo para el paciente, no sustituir el juicio profesional ni la relación humana. La clínica no debe competir únicamente por disponer de los equipos más avanzados; “su principal fortaleza son las personas que trabajan en ella”.

Asimismo, sostuvo que el rigor diagnóstico y técnico requiere evaluación y comparación continuas, aprendizaje sostenido, formación permanente y revisión entre pares. Los servicios deben realizar reuniones de morbilidad y analizar abiertamente qué ocurrió y qué puede mejorarse. La evidencia citada vincula mayor destreza quirúrgica con menos complicaciones y reingresos; algunos estudios también relacionan la empatía médica con mejor adherencia terapéutica y menos complicaciones metabólicas. La humanización, el acompañamiento, el respeto a la autonomía y la atención al final de la vida —incluida la adecuación del esfuerzo terapéutico— deben incorporarse a la práctica habitual.

El Dr. Acevedo puso especial énfasis en la transición de los médicos próximos al retiro, señalando la importancia de planificar y acompañar este proceso, así como reconocer las trayectorias y el legado de cada quien.

En cuanto al desarrollo científico, anunció el reforzamiento estratégico con la Universidad Andrés Bello, no sólo para establecer a Clínica INDISA como campo clínico, sino también para potenciar el desarrollo de la investigación.

La estrategia presentada fue valorada por la audiencia, destacando el cuidado, desarrollo y respeto por la comunidad médica. Prontamente será validada por el Comité de Ética Asistencial de Clínica INDISA, revisando por pares y socializado internamente.

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