“En un escenario de desastre nadie trabaja de forma aislada”
El doctor Borgna es bombero rescatista chileno y viajó a Venezuela para colaborar en el rescate de víctimas del terremoto que afectó a La Guaira en junio. El especialista destaca que más allá del despliegue de habilidades, existe una colaboración horizontal entre todos los voluntarios, sin distinguir títulos y nacionalidades.
El pasado 27 de junio, Venezuela fue escenario de dos sismos catastróficos que cobraron la vida de 6.125 víctimas, con labores de rescate de sobrevivientes y fallecidos hasta hoy. El espíritu solidario de Latinoamérica se activó de inmediato y Chile no quedó fuera. Esta es la experiencia del Dr. Vincenzo Borgna Christie,
Urólogo de INDISA, PhD. en Biotecnología, docente investigador de la Universidad San Sebastián, y Jefe de Uro-Oncología del Hospital Barros Luco.
Pero más allá de su formación médica, este médico también es miembro de Bomberos de Chile desde sus 18 años, y del equipo de búsqueda y rescate urbano, USAR por su sigla en inglés. Este equipo especializado tiene la labor de ubicar, extraer y estabilizar personas atrapadas bajo escombros o espacios reducidos. El Dr. Borgna ya había participado de una misión USAR en 2016, en el terremoto de Ecuador en Pedernales.
Esta vez en Venezuela, la misión se desarrolló como parte de una respuesta organizada y coordinada bajo los estándares internacionales INSARAG, grupo asesor internacional de operaciones de búsqueda y rescate, en colaboración con las autoridades chilenas y venezolanas.
“No se trató de una iniciativa individual, sino de un despliegue técnico cuidadosamente planificado, donde cada integrante del equipo cumplía un rol previamente definido. Fuimos el primer equipo internacional en llegar a Venezuela por lo cual tuvimos un protagonismo especial”, explica Borgna.
La labor de su equipo se desarrolló principalmente en la zona de La Guaira, una de las áreas más afectadas por el terremoto. Como médico jefe del equipo USAR, la función del Dr. Vincenzo Borgna, fue velar por la salud y seguridad de todos los integrantes durante la operación, además de brindar atención médica cuando fue requerida. La misión duró 9 días y contó con una delegación de 45 rescatistas chilenos.
Más allá de la ayuda médica, Borga explica que: “El trabajo del médico en un equipo de búsqueda y rescate va mucho más allá de atender pacientes. Implica evaluar riesgos sanitarios, supervisar las condiciones de salud del personal desplegado, prevenir enfermedades relacionadas con el ambiente, coordinar eventuales evacuaciones médicas y participar en la toma de decisiones operacionales desde una perspectiva sanitaria”.
Un caso emblemático
Hernán Gil es un guardia de seguridad de 40 años que estuvo atrapado 8 días en un sótano en Catia La Mar, en el estado de la Guaira. Más de 60 horas de trabajo continuo permitió su rescate con vida y el doctor Borgna colaboró en su atención médica. “Creo que esta fue una experiencia donde la medicina clínica se integró estrechamente con la gestión del riesgo, la logística y el trabajo interdisciplinario”, sostienen el chileno.
Lo más enriquecedor es la experiencia del trabajo humano y colectivo de tantos voluntarios, asegura nuestro médico INDISA y AMCI. “En un escenario de desastre nadie trabaja de forma aislada. Bomberos, rescatistas, médicos, enfermeros, ingenieros, especialistas en estructuras, logística y comunicaciones funcionan como un solo equipo, donde cada decisión depende de la confianza y del trabajo coordinado”, señala.
El Dr. Borgna fue testigo de un enorme compromiso de todos los voluntarios, tanto chilenos como de todo el mundo. Más de 70 equipos internacionales participaron en el rescate de 14 personas vivas. Y agrega: “Más allá de las diferencias culturales o profesionales, todos compartíamos un mismo objetivo: ayudar a las personas afectadas de la manera más segura y eficiente posible. Estas experiencias también recuerdan que detrás de toda la tecnología, los protocolos y el entrenamiento, el principal recurso sigue siendo el capital humano. La solidaridad, el profesionalismo y la capacidad de trabajar en equipo son los elementos que finalmente permiten enfrentar una emergencia de esta magnitud”.
A poco más de un mes de su regreso a Chile, Borgna asegura que todo desastre de gran magnitud genera consecuencias que van mucho más allá de los primeros días de búsqueda y rescate. “Una vez terminada la fase de emergencia, comienza un desafío sanitario mucho más prolongado. La recuperación de la infraestructura de salud, la continuidad de la atención de pacientes con enfermedades crónicas, el acceso a agua potable, la prevención de enfermedades infecciosas y el apoyo en salud mental son aspectos fundamentales para la recuperación de las comunidades”, afirma.
Para el urólogo, una de las principales enseñanzas es que el rescate dura días, pero la recuperación sanitaria puede extenderse durante meses o incluso años. Por eso resulta tan importante fortalecer la preparación de los sistemas de salud y desarrollar capacidades permanentes para responder frente a futuras emergencias.
“Esta misión reforzó mi convicción de que el entrenamiento continuo, la preparación técnica y el trabajo interdisciplinario son esenciales. Pero, sobre todo, confirmó que la vocación de servicio es el elemento que une tanto a quienes trabajamos diariamente en un hospital como a quienes respondemos a una emergencia internacional”, concluye el Dr. Vincenzo Borgna.





