INDISA LOGRÓ POSICIONARSE MÁS QUE COMO CLÍNICA, COMO UN HOSPITAL PRIVADO

INDISA LOGRÓ POSICIONARSE MÁS QUE COMO CLÍNICA, COMO UN HOSPITAL PRIVADO

Dr. Sergio Olmedo, cirujano vascular de INDISA y ex-director de AMCI:

“INDISA LOGRÓ POSICIONARSE MÁS QUE COMO CLÍNICA, COMO UN HOSPITAL PRIVADO”

  • El doctor Olmedo es de aquellos médicos chilenos de la generación de 1964 y uno de los fundadores de INDISA. Ad portas de su retiro, hoy hace un reconocimiento a los logros compartidos como AMCI y los aprendizajes que recoge la pandemia. Este ilustre médico fue director de AMCI entre 2014 y 2018, y miembro del Directorio de INDISA entre 2014 Y 2019.

El doctor Sergio Olmedo, cirujano vascular de INDISA y parte del directorio de AMCI por varios años, prefiere no dar cifras acerca de sus años de ejercicio de la medicina y de trabajo en nuestra clínica. En un año tan especial que aún está marcado por la incertidumbre que trajo la pandemia, el “doctor Olmedo” -como muchos le llaman- anunció su retiro y siendo un verdadero referente de la medicina para sus colegas, comparte algunas reflexiones acerca de los logros y desafíos de la agrupación gremial, las proyecciones de la clínica y la impronta de las nuevas generaciones de médicos y médicas. Este ilustre médico fue director de AMCI entre 2014 y 2018, y miembro del Directorio de INDISA entre  2014 Y 2019.

Estudió Medicina en la Universidad de Chile y se formó en los Hospitales San Borja-Arriarán, San Juan de Dios, hizo una beca en el Instituto de Cirugía Vascular de Texas, y gran parte de su trayectoria profesional, transcurrió a la par en el Hospital Clínico de la Fuerza Aérea de Chile e Indisa. Precisa que “jamás” ha dejado a nuestra clínica, desde que llegó en los años setenta, cuando era un edificio de consultas médicas ambulatorias. Olmedo eligió la cirugía vascular por ser una especialidad que requiere de mucha precisión.

Fue profesor asistente de cirugía en la Universidad de Chile y en la Universidad de Valparaíso, y en INDISA también colabora en actividades docentes. “Creo que es una faceta necesaria de todo médico y muy enriquecedora. Pienso que sin docencia no hay clínica ni hospital que prospere. Publica o Perece, dice un sabio refrán inglés”, añade.

Hoy, comenta que ha estado trabajando de forma intermitente de acuerdo a las instrucciones del Minsal. Cuenta que en INDISA la gestión sanitaria ha sido impecable y los resultados de este manejo nos ubican como un referente. “No quisiera dar nombres, ya que este logro es fruto del trabajo de dirección médica, gerencia, administrativos; y especialmente de médicos, enfermeras, kinesiólogos y auxiliares. Solo la sincronía y el compromiso responsable de todos los estamentos han permitido sobrellevar con éxito esta tarea”, sostiene Olmedo.

Acerca del liderazgo que ha mantenido INDISA en la información y el seguimiento de esta crisis, se confiesa sorprendido, por decir lo menos. “La pandemia ubicó a INDISA en una posición nunca antes vista en una crisis sanitaria de estas dimensiones. Esto es histórico… que una clínica privada tuviera este alcance en vocerías durante esta emergencia, fue realmente extraordinario”, asegura el cirujano.

Bastaba quedarse solo algunas horas en nuestra clínica para ser testigo de la enorme entrega que todos y todas hacen. “Vi enfermeras atendiendo a 5 o 6 pacientes por noche, familias ansiosas esperando tener noticias de sus familiares hospitalizados y por su parte, hijos, esposas y esposos esperando que nuestros trabajadores volvieran sanos. Muchas de nuestro personal se distanció de sus niños y padres, para seguir trabajando frente a una enfermedad desconocida”.

Al parecer esta pandemia fue el último hito en la medicina al que se entregó el Dr. Sergio Olmedo. Hoy decide dar un paso al costado para que las nuevas generaciones de profesionales sigan haciendo crecer la medicina.

¿Qué recuerdos tiene de los inicios de INDISA?

En 1964 egresé como médico y antes de un año ya estaba trabajando en lo que era INDISA en esos años, un centro de consultas médicas sin posibilidad de pabellones. Un proyecto muy señero que aspiraba a convertirse en una clínica con atención integral del paciente. El tiempo transcurre inexorablemente y la clínica ha crecido gracias al esfuerzo de grandes personas y una visión clara que le permitió proyectarse. INDISA logró posicionarse más que como clínica, como un hospital privado. Y es que nos hemos involucrado en problemas de salud nacional, misión a la que incorpora la docencia de alumnos de pregrado y becados, pasantes internacionales e investigación.

¿A qué cree que se debe esta visión corporativa?

Siempre que uno analiza un establecimiento de salud, sea público o privado, existen dos grupos humanos: un área médica y otra administrativa. Son dos ejes que si no logran alinearse, tanto en su visión, ritmo, comunicación y gestión, rápidamente presentan fallas. Son organizaciones complejas, con normas y que funcionan para y por personas. Pues bien, en INDISA, esta sincronía se logra y ha perdurado en el tiempo.  Acá tenemos una dirección médica ejemplar, pero también una gerencia espectacular en su profesionalismo y calidad humana. Siempre se han mantenido unidas estas áreas en nuestra clínica, a pesar de las diferencias, y espero que las generaciones más jóvenes de médicos, valoren ese espíritu de trabajo, lo cuiden y sepan que finalmente no solo impacta en la calidad del clima laboral, sino también en el crecimiento de la clínica y la confianza de nuestros pacientes.

¿Cómo surge su interés en participar de AMCI?
Las personas que gestaron AMCI partieron con la misma idea que mueve al motor actual de esta agrupación gremial: buscar el bienestar de sus pares (médicos), y aunque es una actividad no remunerada que requiere mucha dedicación, es gratificante ver los significativos avances alcanzados. Los colegas trabajan cada vez con mejores condiciones en INDISA y eso es una realidad.

AMCI partió como un sueño, una idea loca de algunos médicos. Fuimos quijotes que partimos trabajando por un ideal,  en una pieza muy pequeña y sin muchas comodidades, pero un alto espíritu de camaradería y compromiso. En los últimos 4 a 5 años observamos un despegue increíble, alcanzando los 538 socios. Vivimos una etapa inimaginable y aunque no todos lo vean, eso redunda en mejor calidad de vida laboral y mejor atención al paciente…nuestro foco. Respecto de nuestra relación como gremio con la gerencia, es un orgullo, siento que hay un reconocimiento recíproco que se refleja en reuniones de trabajo y la búsqueda real de soluciones a los problemas que surgen.

¿Qué le parece que AMCI esté avanzando en la conformación de una Federación Gremial de Agrupaciones de Médicos de la Salud Privada?

AMCI partió hace muchos años con 2 o 3 médicos y hoy supera los 500. Paso a paso hemos ido fijando nuevas metas y la creación de la federación gremial es otro hito más en su proceso de madurez y sofisticación. Me parece fantástico que estemos tan cerca de lograrlo. Ya no existen espacios cerrados, la participación debe permear todos los estamentos y sin duda esto será una herramienta de apoyo para proteger y representar los intereses de los médicos de la salud privada.

¿Cree que nuestra realidad en cirugía vascular está en buen momento en Chile?

Las tecnologías de la información e internet nos permiten estar cada vez más al día en las nuevas tendencias en cada especialidad. La nuestra no queda fuera de esa norma. Países como Estados Unidos y Francia llevan gran ventaja, y guardando las diferencias de casuística en Chile, nuestras prácticas son reconocidas en toda la región. Vivimos en un sistema de vasos comunicantes que no nos aislan, sino que nos integran y permiten el intercambio de experiencias y conocimientos. La tecnología está al día y disponible en el sector privado y público, aunque las brechas de acceso en tiempo y calidad no son iguales. Pese a que esta especialidad no es muy popular o masiva, estamos recibiendo nuevas generaciones jóvenes que se entusiasman  a pesar del largo tiempo de preparación que implica.

¿Qué balance hace de sus tiempos de subdirector médico y director del Hospital FACH?

Es una historia larga. Estuve desde muy joven, hice carrera como Teniente de Sanidad hasta ser Director del área; una experiencia riquísima, donde también aprendí de disciplinas novedosas, entre ellas la medicina aeroespacial. Pocos saben que los pilotos de aviones de combate y de transporte, están sometidos a velocidades y alturas no comunes, y precisamente esas condiciones de trabajo los exponen a riesgos y enfermedades específicas de su profesión, como la desorientación espacial, desarrollando alteraciones de relación con el horizonte y  visión nocturna. Mi trabajo en esta área me permitió atender a pilotos y entrenarlos para auto-detectar a tiempo ciertos síntomas y así evitar accidentes. Si bien ya no trabajo en el Hospital FACH, sigo vinculado y participo de la formación de nuevas generaciones de médicos dedicados a esta medicina.

¿Qué de diferente es hacer medicina en una institución como la FACH y en INDISA?

(Se ríe). Los pacientes son los mismos, la organización puede ser diferente. Hay una estructura de mando que es distinta, pero con el tiempo uno la comprende; no obstante, es muy agradable trabajar en INDISA, en un esquema más flexible que favorece el dinamismo y la innovación. Saco en limpio ventajas y enseñanzas de ambas organizaciones.
También guardo lindos recuerdos de operativos clínicos en Isla de Pascua, la Antártica y La Patagonia. Una experiencia maravillosa, humanitaria y de gran aprendizaje.

¿Qué tipo de innovaciones en cirugía vascular de INDISA podría destacar?

En mi especialidad incorporamos la tecnología laser y de radiofrecuencia para el tratamiento de insuficiencia venosa. Partió en Chile el año 2000 y en 2006 llegó a INDISA. Como equipo, nos formamos en Estados Unidos y en Buenos Aires para su implementación, con especial énfasis en el tratamiento de mujeres con várices.

Es muy importante mencionar la implementación y puesta en marcha de un pabellón híbrido en el área de Hemodinamia, que ha permitido la realización de intervenciones muy complejas con técnicas endovasculares.

¿Cómo se siente llegar a esta decisión del retiro?

Estoy muy feliz y consciente de esta decisión. Tengo una enorme gratitud de haber trabajado todos estos años, de compartir con nuevas generaciones, aprendiendo y enseñando…eso es un privilegio. No me gustan las despedidas, prefiero los hasta pronto.

Casado hace 50 años, padre de 4 hijos, tres de ellos abogados y una empresaria, y abuelo de nueve nietos, Sergio se confiesa ansioso de seguir disfrutando la vida plenamente y de cultivar nuevos proyectos personales. Los deportes han estado siempre presente, especialmente el ski, el vuelo en planeador y la pesca deportiva. Esta última actividad le ha permitido conocer  las islas de Juan Fernández y de Pascua, la Patagonia, así como otros países de centro y sudamérica.

Hoy la tarea es tratar de transmitir esta hermosa actividad al aire libre a sus nietos.

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Como AMCI, queremos agradecer el legado que nos deja el Dr. Sergio Olmedo, tanto en la práctica clínica como en sus principios y valores que dejan un sello en todo su quehacer y en relaciones de profunda amistad con tantos de nosotros. Esperamos que no falten momentos para sumarse a nuestros triunfos y que siga siendo un testigo orgulloso de nuestro crecimiento gremial.