Dr. Alejandro Ramírez, cirujano plástico estético y reconstructivo
Del total de pacientes de cáncer de mama que sobreviven a los 5 años de tratamiento, un 45% desarrolla linfedema. La microcirugía en Indisa lidera la innovación para el tratamiento y prevención del cuadro de linfedema y sus resultados nos ubican entre los pioneros de Sudamérica.

El doctor Alejandro Rámirez, cirujano plástico estético y reconstructivo formado en la Pontificia Universidad Católica y miembro del equipo de Cirugía Plástica en Clínica Indisa, destaca el liderazgo de nuestra clínica al realizar el primer trasplante ganglionar en Chile el año 2016. Su equipo tiene actualmente experiencia en más de 50 trasplantes de ganglios linfáticos. “Probablemente somos el equipo con mayor experiencia en trasplante de ganglios linfáticos en Sudamérica, lo que nos ubica como líderes en innovación en cirugía plástica, en particular en casos reconstructivos complejos de cánceres de mama y linfedema de extremidad superior, e inferior por cánceres ginecológicos”.
Estudios poblacionales realizados en Estados Unidos muestran que los pacientes de cáncer de mama que sobreviven a los 5 años de tratamiento, independientemente de cuál sea su etapa inicial, en un 45% de los casos desarrolla linfedema. Habitualmente se consideraba que era un cuadro exclusivo de los pacientes a los que se les extraían muchos ganglios de la axila o en que se realizaba radioterapia, sin embargo se ha observado que los pacientes a los que no se les sacan ganglios axilares también tienen riesgo desarrollar linfedema.
Ramírez se formó en microcirugía reconstructiva en Taipei, en el centro con mayor volumen de microcirugías en el mundo. La técnica de trasplante ganglionar se utiliza como profilaxis en pacientes que tienen riesgo de desarrollar linfedema, así como tratamiento para quienes ya tienen este diagnóstico, que es evolutivo y que afecta profundamente la calidad de vida.
El especialista explica que si bien hay linfedemas primarios que aparecen sin una causa evidente, existen otros secundarios, donde una de las causas más frecuentes es el tratamiento del cáncer. Se debe a una insuficiencia del sistema linfático, señala el cirujano; “básicamente lo que sucede es que el sistema linfático no es capaz de drenar la linfa al sistema venosos. Los pacientes acumulan linfa, lo que a su vez genera hipertrofia grasa de la extremedidad. Ambos efectos ayudan a aumentar el diámetro y el peso de la extremidad afectada. Lamentablemente el linfedema es una enfermedad crónica y por muchos años el único tratamiento que existía para estos pacientes era kinésico, mediante drenaje linfático y sistemas compresivos. Hoy contamos con opciones de microcirugía y supermicrocirugía para su tratamiento”.
Gracias a un mayor entendimiento de la anatomía del sistema linfático y la optimización de las técnicas quirúrgicas, hoy es posible ofrecer cirugías que en algunos casos pueden prevenir el linfedema, en otros disminuirlo y en algunos casos incluso curarlo. Complementariamente, el equipo del Dr. Ramírez acaba de implementar una liposucción de alta definición, asistida por ultrasonido,  para disminuir la hipertrofia grasa secundaria al linfedema.
“La microcirugía en general utiliza medios de magnificación o microscopio para conectar vasos sanguíneos de todo tamaño. La supermicrocirugía en particular conecta vasos sanguíneos o linfáticos de menos de 0,8 milímetros. Pues bien, la supermicrocirugía se utiliza para hacer un tipo particular de cirugía de linfedema, siendo la más frecuentes la anastomosis linfáticovenosa, en que se conecta el sistema linfático directamente a una vena. El trasplante de ganglio por su parte utiliza microcirugía, siendo una técnica innovadora por el tipo de tejido trasplantado y la más potente  para tratar el linfedema según varios estudios”, sostiene.
COMPARTIENDO EL CONOCIMIENTO CLÍNICO
El doctor Ramírez y su equipo en Indisa ha presentado los resultados de esta técnica en varios congresos y este año difundirán un par de publicaciones con algunas técnicas quirúrgicas que son novedosas y que esperan contribuyan al conocimiento y a la actualización en el tratamiento del linfedema.
“Lo más importante es ampliar las oportunidades a los pacientes oncológicos de la región. Por ejemplo, existe un grupo importante de pacientes con mastectomía que no se han reconstruido o lo han hecho con otras técnicas que no incluyen restauración de los ganglios. De ese grupo, aquellas pacientes  con linfedema se beneficiarían enormemente de una transferencia ganglionar o de una reconstrucción mamaria con transferecnia ganglionar en la misma cirugía”, puntualiza Ramírez. El especialista asegura que todos los pacientes operados con transferencia ganglionar han tenido disminución del linfedema y en algunos casos se someten a una segunda transferencia. En el caso de los brazos, habitualmente la mayoría de los pacientes se ha hecho en la axila y en la segunda en el antebrazo, y en el caso de la pierna, habitualmente es en la ingle y una segunda intervención en el tobillo.
En nuestra comunidad de médicos de Indisa, el equipo de cirugía espera socializar esta técnica de modo que los pacientes puedan ser derivados de forma temprana al equipo de especialistas. “Hay algunas intervenciones que son proco frecuentes y que sería bueno que las otras especialidades conocieran. El tema del linfedema claramente es importante dentro de las reconstrucciones con microcirugía, pero también hay soluciones para personas con parálisis facial, migraña, y reconstrucción de extremidades, lo que indica la importancia de compartir el trabajo que realizan las unidades y así garantizar una mirada y un abordaje integral de los pacientes”, finalizó.
Para el doctor Jorge Gallardo, oncólogo de Indisa y ex miembro del directorio de la Sociedad Chilena de Mastología, el complemento de este tipo de técnicas representa un avance sustancial en la recuperación de los pacientes y su calidad de vida. Anualmente en Chile mueren más de 1.500 personas por cáncer de mama (casi un 1% de ellos son hombres) y se estima que se diagnosticas 462 casos por cada millón de mujeres,  cooperando al riesgo de desarrollar linfedema. “Gracias los distintos avances de la oncología, año tras año, las expectativas de curación y de sobrevida han ido aumentando, así hoy aquellas mujeres que ya tenían compromiso ganglionar al momento del diagnóstico, un 86% de ellas está viva a los 5 años. Hemos logrado mejorar la sobrevida, pero lo que más desean hoy los pacientes, es que sea acompañada de una buena calidad de vida”, aseguró Gallardo.