“Elegí quedarme por los valiosos recursos humanos y porque hay oportunidades de construir desde cero”

Dr. Gonzalo Campaña, Jefe del Servicio de Procedimientos Ambulatorios de Indisa y Past President 2008-2010 de AMCI
Trabajando hace ya 18 años en Clínica INDISA, el Dr. Campaña tuvo alternativas para migrar a otras instituciones, pero optó por quedarse, valorando el entorno humano que lo alienta y la libertad para echar a andar proyectos de crecimiento recíproco. Reconoce a Indisa, como su segunda casa.
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Con una sonrisa afable y una actitud accesible, el Dr. Gonzalo Campaña nos recibe en la oficina de su Jefatura del Servicio de Procedimientos Ambulatorios, pero antes de hablar de medicina, rememora su infancia y los primeros indicios que lo llevaron por el camino de la salud. “Mi vocación por la Medicina nace desde muy niño. Recuerdo que desde los 6 años ya pensaba en ser médico sin que ninguna otra actividad pasara por mi mente. Siempre me imaginé vestido de médico, pero con mascarilla y traje de pabellón, lavándome las manos y colocándome guantes. Siempre quise ser cirujano y finalmente opté por la coloproctología”.
Nacido y criado en Viña del Mar. El Dr. Campaña estudió toda su vida en Valparaíso, en el Colegio Sagrados Corazones de esa ciudad, para luego ingresar a la Universidad de Valparaíso a estudiar Medicina. Actualmente está casado con María José Vicuña, de profesión artista y pintora; es padre de cuatro maravillosos hijos, tres de ellos ya en la universidad. Su hijo mayor, Nicolás, ya está próximo a egresar de Medicina, Francisco cursa su segundo año de Periodismo y Paloma ingresó este año a estudiar Licenciatura en Arte, siguiendo los pasos de su madre. Su “conchito”, como lo definen, es Vicente, un niño muy consentido entre hermanos y padres, y sin muchas ganas de estudiar (como asegura su padre, entre risas), pero con muchos deseos de jugar fútbol.
Además de dedicarse con mucha pasión a la cirugía, el doctor Campaña goza a través de sus pasatiempos como son el running y el fútbol, como fanático cruzado. Confiesa que disfruta mucho de correr al aire libre y participando de distintas carreras, en las que más allá de batir récords en tiempo y resistencia, atesora cada una de las experiencias de competencias masivas. Así, agrega: “Con mucho sacrificio deportivo, pasando por las temidas lesiones, corrí en la maratón de Santiago, terminando en mi categoría en el puesto 12. Me siento orgulloso de ese logro, ya que implicó mucho esfuerzo y perseverancia”.
 
¿En qué momento decidió dedicarse a la coloproctología?
La decisión de optar por la coloproctología, nace por la experiencia vivida junto a mi primer suegro, el Dr. Patricio Weitz Bravo, gran cirujano de Valparaíso, quien me enseñó a dar mis primeros pasos en la cirugía y en la coloproctología, logrando entenderla, aprendiendo de él grandes detalles de la práctica quirúrgica. Gracias a él hago lo que me gusta.
 
¿Cómo fueron sus primeros años de médico?
Egresé como Médico-Cirujano de la Universidad de Valparaíso en el año 1991. Mi carrera profesional partió como Médico General de Zona en Ancud, Chiloé. Lugar que me enriqueció humana y profesionalmente. Lo atesoro como un período lindo de mi vida, en el que trabajé con mucho ímpetu y con pocas herramientas, desarrollando nueva habilidades que me han sido de gran provecho en los años posteriores, y constituyendo una experiencia en la que aprendí el arte de la medicina. Una etapa de sacrificio, pero con grandes experiencias….impagable.
De vuelta en Santiago, realicé mi beca de especialización en Cirugía General en la Universidad de Chile, Hospital del Salvador, egresando el año 1998. Luego de eso, me quedé trabajando en el mismo hospital en el Servicio de Cirugía, en el equipo de Coloproctología, realizando estadías de perfeccionamiento de la subespecialidad en la Mayo Clinic, Rochester, Minnesota y en el Northwestern Memorial Hospital de Chicago. Obtuve la certificación de sub-especialista en Coloproctología en el año 2006. Actualmente pertenezco al Directorio de la Sociedad Chilena de Coloproctología.
 
¿En qué momento surge la oportunidad de unirse al equipo de Indisa?
Era 1995 y yo trabajaba en el Hospital del Salvador, cuando un día me encontré con el Dr. Eugenio Rivas Basso, quien en esa época era el Jefe del Servicio de Urgencia del Hospital y de la Clínica Indisa. Fue entonces que me invitó a participar de los turnos de la Clínica, aceptando inmediatamente. Después de desempañarme como reemplazante en el Servicio de Urgencia, y él asumir la Dirección Médica de la Clínica, me contrataron  y me integré al equipo de cirugía y en el área de consultas, con mucho entusiasmo y compromiso.
 
 “NO TENGO LA CAMISETA INDISA PUESTA, LA TENGO TATUADA!”
Una vez en la “nueva” clínica, el Dr. Rodrigo Castillo, Director Médico de Indisa, invitó al Doctor Campaña a participar de la organización y gestión, nombrándolo en el año 2009 Jefe del Servicio de Procedimientos Ambulatorios. De ese período, recuerda: “Era un gran desafío ya que era un servicio sin jefatura médica, acéfalo y en el cuál tuve que intervenir en varios aspectos, creando un servicio desde cero, escribiendo normas y protocolos, formando el equipo de enfermeras, entre otras tareas. La mejor de las decisiones fue integrar a la Sra. Liliana Lara, como mi gran brazo derecho y enfermera coordinadora, quien ha sabido sacar adelante a nuestro servicio”.
Para el Dr. Campaña, los desafíos de levantar proyectos diferentes y únicos, con el respaldo institucional, son oportunidades muy aisladas en la vida y en lo profesional. Es preciso contar con la determinación, capacidad de gestión y de proyección en el tiempo. Hasta el día de hoy, Gonzalo agradece que todos los factores determinantes se hayan dispuesto para que su decisión se concretara con asertividad…y no se arrepiente.
 
¿Cuál es el balance que hace de esta experiencia?
La Clínica INDISA es un a institución que me ha visto crecer desde mis inicios. La quiero mucho y tengo muy claro que ella me quiere a mí. Es mi segunda casa. El balance que tengo en estos años trabajando en ella es categóricamente positivo. Tuve la oportunidad de migrar a otras instituciones que me invitaron a participar, sin embargo después de analizar el gran valor que tiene esta Clínica, elegí quedarme por los valiosos recursos humanos que la mueven y porque hay oportunidades de construir desde cero. Había que ponerse la camiseta y ponerse a trabajar, porque había una gran tarea por delante y que parte de esa tarea dependía de mí. Ahora no tengo la camiseta puesta, la tengo tatuada.
Actualmente estoy a cargo de un grupo humano que sabe lo que es trabajar en equipo, que se pone las pilas cuando hay que hacerlo. Al igual que yo, todos ellos se identifican profundamente con esta meta común y eso es difícil de lograr, por ende es sumamente valioso.
 
¿Qué opinión tiene de Indisa como empresa que lo acoge. Siente que los proyectos tienen eco en gerencia y en los pacientes finalmente?
INDISA es una institución que nace pequeña y comienza a quedarse atrás, pero que sin embargo logra levantarse, crecer y ponerse los pantalones largos, transformándose en una de las clínicas más importantes de la capital. Ahora me siento orgulloso de decir que trabajo en INDISA, porque soy parte de ese crecimiento.
Como toda institución, tiene defectos. Uno de ellos es la escasa atención que le dedica a escuchar al grupo médico, que tiene los intereses alineados con los de la propia clínica. Tenemos los mismos deseos de posicionarnos en el mercado como una institución seria y confiable, que entrega seguridad a nuestros pacientes, con infraestructura y tecnología de punta. Sin embargo muchas propuestas y proyectos hechos por el grupo médico, que vive codo a codo junto al paciente en la lucha por su enfermedad y entiende las reales necesidades, no tienen la prioridad que merece. El grupo médico, que es el principal motor de la institución y que tenemos la camiseta puesta, debe ser escuchado con mayor atención. Tengo la sensación de que la velocidad con que crece el número de pacientes atendidos, la velocidad con que avanza el desarrollo de tecnologías, la necesidad de crecer junto a la demanda, es más rápida que la toma de algunas decisiones.
 
“LA VELOCIDAD DE CRECIMIENTO INSTITUCIONAL Y DEL MERCADO, NO ES LA MISMA CON LA QUE SE TOMAN DECISIONES. HAY QUE ACELERAR LOS PROCESOS. MI PROPIO SERVICIO HA CRECIDO UN 300% EN LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS”
 
Destaco el fuerte deseo de las autoridades de acreditarnos como una de las instituciones privadas mejor calificadas, y lo logramos. Fue un impulso importante por parte de la Dirección Médica apoyado por todos los trabajadores. Fue muy grato trabajar unidos en esa causa, sabiendo que era importante para todos.
Mi Servicio –Procedimientos Ambulatorios- se ha desarrollado como pocos, con un cada vez mayor número de atenciones alcanzando una tasa de crecimiento de 300% en 5 años. Este acelerado crecimiento se ha transformado en un desafío, toda vez que hemos tenido que innovar en muchas áreas de gestión para darles satisfacción a nuestros pacientes.
En algunos meses creceremos en superficie, trasladándonos a la nueva Torre D. Esta es una nueva oportunidad de mantener nuestra tasa de crecimiento. Tendremos nuevas instalaciones y equipos con tecnología de punta.
 
Para usted, ¿Es Indisa una Clínica de Familia?
Claro que lo es. He operado a familias enteras, ya que se sienten “Como en Familia”, acogidos por la calidad y la calidez de nuestro servicio. Lo siento tan así, que mis hijos se han operado acá. Siento que mi familia fue atendida por mi otra familia, quienes nos han atendido siempre con la preocupación y cariño propio de nuestra filosofía de servicio.
 

ESCRIBIENDO LA HISTORIA DE AMCI : “FUI PRESIDENTE DE UN DIRECTORIO SÓLIDO Y JUGADO”
¿Cómo fue que llegó a AMCI y qué importancia le otorga a la participación en agrupaciones gremiales?
A penas me incorporé a la clínica me inscribí como socio de AMCI. En esa época fueron los doctores Óscar Azocar y Germán Araya los que me invitaron a participar. AMCI cumplió roles importantes en esa época, sin embargo hace unos 6 años atrás entró en una etapa de decadencia, perdiendo valor y fuerza dentro de la institución, al punto de casi desaparecer. Por el gran valor que siento por las instituciones y los grupos unidos, dentro de ellos a los gremiales, es que tomé la firme decisión de hacerme cargo de AMCI.
Fui Presidente de ella por dos períodos, 2008-2009 y 2009-2010. Recibí a AMCI con cero socios, ninguno al día y la dejé con cerca de 200 socios activos. Sacamos adelante a AMCI junto con un Directorio sólido y jugado, compuesto por los doctores Rodolfo Labarca, Roque Villagra, Rodrigo Hernández y Víctor Pérez. Veíamos con muchas alegría como crecía la Clínica en infraestructura, pero con las mismas ganas queríamos ver crecer al grupo médico afiliado a AMCI, comenzando a adquirir nuevamente fuerza, quizás la mayor de la historia de AMCI. Creía que los intereses de AMCI debían alinearse con los de la institución. Por esa razón es que entablé una firme relación con la Gerencia. El Sr. Manuel Serra, Gerente General, me abrió las puertas para poder empujar esta institución junto al grupo médico. Me siento muy satisfecho y orgulloso de haberle dado ese nuevo vigor, ese renacimiento a AMCI y que hoy lo veo reflejado en lo que es, con más de 400 socios y con el firme propósito de crecer con la fuerza necesaria que le entregue el valor que merece al grupo médico.