CARTA ABIERTA A LOS CONVENCIONALES CONSTITUYENTES Y A LA CIUDADANÍA

CARTA ABIERTA A LOS CONVENCIONALES CONSTITUYENTES Y A LA CIUDADANÍA

Carta abierta a los Convencionales Constituyentes y a la ciudadanía

 Santiago, a 14 de abril del 2022

Como médicos no podemos abstraernos de la discusión que se ha difundido sobre el articulado emitido desde la comisión de derechos fundamentales de la Convención Constitucional y que se discutirá el próximo 19 de abril en el pleno de la convención.

Entendemos, valoramos y apoyamos la iniciativa de cambios que el país exige en cuanto al acceso a salud digna y de calidad para toda la población, sin discriminación de género o social, y en la medida que dichos cambios vayan en beneficio de los pacientes y en consonancia con todos los actores que participan en la salud, tanto pública como privada.

A este respecto y como médicos que trabajamos tanto en el sistema público como privado y que estamos en disposición de colaborar con las transformaciones, en la medida que éstas sean graduales; tenemos varias inquietudes que esperamos que se consideren a la hora de generar un consenso y teniendo en mente el beneficio de los pacientes como prioridad fundamental en este contexto.

En cuanto al articulado tal y como está: “Los prestadores privados integrados al Sistema Nacional de Salud no podrán perseguir fines de lucro. La ley establecerá los requisitos y procedimientos para su integración y funcionamiento”, manifestamos:

Es evidente que este inciso, por sí solo, provoca incertidumbre en todos quienes trabajamos en salud por cuanto afecta el funcionamiento de un sector muy relevante en la atención de pacientes, no solo de quienes tienen seguros privados, sino también de quienes, teniendo seguro público, se atienden en prestadores privados.

Frente a este escenario es necesario responder las siguientes preguntas:

  • ¿El sistema público está en condiciones de absorber más de 20 millones de consultas al año que se hacen en el sistema privado?
  • ¿La migración de pacientes con más recursos desde el sistema privado al sistema público reducirá la oportunidad de atención a los pacientes con menos recursos?
  • ¿El sistema público será capaz de absorber más de un millón de procedimientos y cirugías al año en caso de un escenario de desaparición del sistema privado?
  • ¿Un cambio radical afectaría en la calidad de la atención del total de los pacientes?
  • ¿Cuál es el efecto en la innovación en salud a corto mediano y largo plazo al desaparecer o debilitarse las iniciativas de inversión en salud?
  • ¿Está preparado el sistema público para no contar con las más de 1000 camas críticas que el sistema privado aportó al sistema integrado de salud?

(Fuente: datos obtenidos según cifras de atención de la administración de clínicas de todo el país).

En suma: el impacto de una mala decisión no solo afecta a los actores adscritos al sistema privado, sino que afecta a la totalidad de los pacientes tanto públicos como privados. Es necesario entender que el modelo de salud que existe actualmente en Chile está formado por una historia que relaciona ambos sistemas y un cambio radical solo desestabilizará el modelo afectando principalmente a los pacientes y especialmente a aquellos que tienen menos recursos.

Antecedentes:

 El modelo de salud chileno se ha caracterizado a lo largo de la historia por la calidad y participación de los médicos en un sistema mixto en la prestación de servicios de salud.

La calidad del sistema se desprende de un conjunto de parámetros que dejan a Chile frente al contexto internacional de salud al nivel de países desarrollados. El éxito de nuestro país ha sido gracias al esfuerzo del personal de salud que compone cada una de las entidades que lo conforman, lo cual se ha traducido en una oportunidad de atención que destaca frente a países de la región. Bajo los gobiernos democráticos en Chile hemos visto un incremento en la infraestructura de salud pública que se ha traducido en construcción y renovación de hospitales, sumado a un incremento en la tecnología e insumos que van en beneficio directo de un mayor acceso de los pacientes.

Esta mayor capacidad de atención ha permitido el diagnóstico precoz de patologías con la consecuente derivación a las diferentes especialidades médicas concentradas en los centros de atención de salud secundaria y terciaria. Esta oportunidad de atención presenta una consecuencia inesperada: el alza sostenida de las listas de espera para atención por especialista y al mismo tiempo las listas de espera para resolver una enfermedad que requiera cirugía; es decir, lista de espera de atención y lista de espera de resolución.

Es de conocimiento general la existencia de un sistema de salud público y un sistema de salud privado, los que durante muchos años fueron dos sistemas completamente independientes. Actualmente a nivel nacional el 70 % de los médicos que trabajan en salud privada lo hacen en el sistema público, por lo que somos conscientes de las virtudes y falencias de cada sistema.

Las ventajas del sistema público son:

  • Bajo o nulo gasto de bolsillo de los pacientes.
  • Solidario por definición, por lo que prioriza la atención de pacientes más graves, no discriminando por situación social, género o etnia.
  • La gravedad de la patología la determina el médico de atención primaria o en su defecto el servicio de urgencia.
  • Los médicos trabajamos en servicios y equipos y los pacientes están a cargo de equipos de salud conformados por médicos, enfermeras, TENS, matronas, kinesiólogos, terapeutas, etc.

Las falencias del sistema público son:

  • Precisamente que, a raíz de la priorización por gravedad de la enfermedad, las patologías menos graves tienen tiempos de espera mayores.
  • El gran volumen de pacientes hace difícil detectar a quienes que están categorizados como enfermedades menos graves y que van empeorando con el tiempo.
  • El volumen de pacientes implica que los controles sean más espaciados en el tiempo y las hospitalizaciones deban ser lo más breve posible para optimizar la atención de los pacientes que están en espera.

El sistema privado de salud se caracteriza por:

  • La atención personalizada donde el paciente identifica a un médico como tratante (a diferencia del sistema público que son atendidos por equipos).
  • No existe la priorización por gravedad ya que los pacientes se atienden por orden de llegada.
  • El paciente selecciona al médico.
  • En la mayoría de los casos los seguros de salud, ya sea público o privado, cubren la consulta médica o su costo es muy bajo, lo cual no incluye los medicamentos que sí están cubiertos en el sistema público.
  • La modalidad en la que se atiende en sistema privado de salud es a través de un bono emitido por la entidad aseguradora o en su defecto es por pago directo del paciente.

Las desventajas de este sistema son:

  • El gasto de bolsillo del paciente básicamente en la compra de medicamentos, exámenes, terapias y los gastos asociados a hospitalizaciones por enfermedades no cubiertas.

Una ventaja relevante del sistema privado de salud tiene que ver con innovación en tecnologías en medicina, lo que se explica por la iniciativa en la inversión que, una vez instaladas y probadas sus ventajas, son luego transferidas al sistema público o en su defecto es el propio sistema público quien deriva pacientes que se benefician con una determinada tecnología. El modelo de Isapres en Chile facilitó la inversión y crecimiento en salud, logrando un incremento muy importante en el volumen de centros de atención y resolución de patologías, pero ha sido muy criticado por las tremendas utilidades obtenidas de cotizaciones obligatorias asociadas al alto gasto de bolsillo de los pacientes, utilidades que se contrastan con las listas de espera del sistema público, la poca oportunidad de atención a patologías no graves y los altos tiempos de espera en la resolución de enfermedades que requieren cirugía.

Independiente de la crítica a la contribución que el sistema de salud privado ha hecho, es muy importante que:

  • Solo el año 2020 se realizaron más de 24 millones de atenciones, de las cuales el 58% fueron pacientes cuyo seguro de salud es Fonasa.
  • Más de 600 mil cirugías se realizaron en el sistema privado, de las cuales el 41% son pacientes Fonasa.
  • 60 millones de exámenes de diagnóstico, de los cuales más de la mitad fue realizado en pacientes con seguro público.

Las cifras dan cuenta de la participación del sistema privado en la salud de los chilenos y chilenas.

¿Existen otras alternativas?

  • La pandemia con todo lo negativo que fue, nos permitió, sobre la marcha, evaluar un sistema virtuoso: La integración público – privada en salud. La utilización de la infraestructura y recursos humanos del sistema privado bajo las condiciones definidas por la autoridad sanitaria en base a las necesidades de los pacientes.
  • Fortalecer el modelo GRD en la resolución de listas de espera y patologías catastróficas, de tal manera de derivar desde el sistema público al privado, de acuerdo con las condiciones de la autoridad sanitaria.
  • Crear plataformas interoperables entre ambos sistemas con la información de exámenes y procedimientos.

Esperamos de corazón que se tengan contemplados todos los aspectos expuestos en este texto, de tal manera de crear un texto constitucional que objetivamente traiga un beneficio para los chilenos y chilenas.

El articulado tal y como está genera un retroceso de 30 años en la atención de pacientes y es precisamente esta historia la que permite hacer las correcciones necesarias en beneficio de la mayoría de las y los pacientes.

Las siguientes asociaciones médicas hacen propio este texto:

Agrupación de médicos de Clínica Indisa. AMCI

Agrupación de Médicos de Clínica Dávila. AMEDA

Asociación Médica de Clínica Santa María: AMSM